Ámbito Solidario

Solidaridad no sólo es llevar, solidaridad también es enseñar, abrir ojos y corazón, a través de imágenes y palabras.

Cómo empezó todo.

Recuerdo que debía tener no más de 10 años, cuando le dije a mi madre que me llevara a hablar con el Obispo. Ella extrañada me preguntó, qué quería decirle, y yo respondí, que deseaba hacerme misionera e ir por el mundo a ayudar y que él me orientaría cómo hacerlo.

Ya por aquel entonces, dedicaba mis fines de semana a labores de ayuda al prójimo. Junto con compañeras de mi colegio, íbamos a dar de comer a los enfermos del Hospital psiquiátrico y de cenar, al asilo de ancianos de las Hermanitas de los Pobres. 

Tenía muy claro desde jovencita, que me llenaba y hacía feliz el ceder mi tiempo y la poca ayuda que podía prestar, a todo aquel que lo necesitara. De ahí que no resulta extraño que con los años, siguiese buscando ese camino…

La solidaridad no conoce fronteras.

He viajado, sí. Muchas veces por conocer otros lugares y otras tantas para perderme por mis amadas montañas, bosques, ríos y naturaleza en toda su extensión, pero en la mayoría de esos viajes he intentado unirlos para poner un granito de arena solidario. 

Perú, Chile, Mauritania, Haití, Senegal, Nepal… Algunos de esos países lejanos donde la cooperación ha sido mi realidad. 

Pero a veces no hay que ir tan lejos para cumplir con ese propósito; conviviendo entre nosotros hay muchas personas que necesitan apoyo. Hubo un proyecto que nos marcó a todos los cooperantes que participamos: Recogimos cantidad de juguetes, los clasificamos y preparamos para entregarlos. A través de los Servicios Sociales de la isla de El Hierro, nos indicaron cuántas familias con niños podrían recibir y necesitar esa aportación. Llenamos nuestras furgonetas, embarcamos en el ferry y allá fuimos, con toda la ilusión del mundo. ¡Fue tan emotivo el acto de entrega, que nunca olvidaremos esa experiencia!

Solidaridad es mucho más.

Solidaridad no sólo es llevar, solidaridad también es enseñar, abrir ojos y corazón a través de imágenes y palabras. Mis charlas y talleres a los jóvenes van encaminadas hacia ese objetivo. Mostrarles vidas, luchas y necesidades de otros niños, enseñarles el valor de lo que tienen, dar voz a esas personas de cuya existencia sabemos a través de noticias que pasan ante nuestros ojos, pero que olvidamos al segundo…

Solidaridad también es escuchar, tender la mano, enseñar valores, orientar, proteger, animar, amar… 

Solidaridad es: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”, como dijo Eduardo Galeano y como máxima que identifica a la ONGD “Bomberos Sin Fronteras”, donde tanto he compartido, aprendido y vivido.

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