
RODAMUNT con Eduardo
He aprendido en esta maravillosa e intensa hazaña que el amor hace posible lo imposible a través de un padre, Milton, luchando contra viento y marea por sus hijos. Una mirada, una mueca, un simple gesto de Eduardo que solo él conoce el significado profundo, así como Eduardo lee más allá del cristalino de los ojos de su padre, a quien admira su entrega absoluta. Ambos envueltos por el silencio de una niña, Keila, sabia, tierna y con alma pura radiante como la luna.
















